DOLARIZAR O NO DOLARIZAR.


Que significa Dolarizar, la dolarización es el proceso por el cual un país adopta, de manera oficial o extraoficial, la moneda estadounidense para su uso en transacciones económicas dentro del país. La moneda extranjera estadounidense reemplaza a la moneda nacional en todas sus funciones (reserva de valor, unidad de cuenta, medio de pago). Puede adoptarse como moneda de curso legal exclusiva o predominante, perdiendo o cediendo parte de soberanía monetaria.

Dos son las razones o fundamentos para realizar la dolarización:

• Si un país adopta esta medida de manera independiente.
• Como medio para luchar contra una crisis.
La dolarización en sí misma no es fenómeno nuevo. A fines del siglo XX y principios del
siglo XXI, los siguientes factores contribuyeron al desarrollo de los mercados de capital y a la dolarización real:
• la globalización
• las reducciones arancelarias
• la libre circulación de capitales
• el aumento del volumen del comercio internacional.
También se debate académicamente si la globalización obliga a las pequeñas economías a abandonar sus políticas monetarias y, en caso afirmativo, de qué modo. La trinidad imposible sugiere que los tres objetivos siguientes son incompatibles:
• Un tipo de cambio fijo.
• Libre movimiento de capitales (ausencia de controles de capital).
• Una política monetaria autónoma.

Otra posible razón para implantar la dolarización en un país pudiera ser la devaluación de la moneda local, casos de países como Zimbabue (el cual eliminó su moneda llamada también Dólar zimbabuense por estar hiper devaluada) y otros como Venezuela (donde aún no se ha hecho oficial e impera una dolarización de facto).

PAISES AMERICANOS CON ECONOMIAS OFICIALMENTE DOLARIZADAS.
Hasta ahora, los países americanos dolarizados oficialmente son:
• Ecuador
• El Salvador
• Panamá
• Bahamas
Ecuador
Ecuador adoptó oficialmente el dólar como moneda de curso legal en el año 1999, luego de que el país sufriera una gran crisis económica e inflacionaria a finales de la década de 1990. Ecuador emprendió una serie de reformas económicas en 1994. Las autoridades económicas consideraron que una política de liberalización del mercado financiero y tasas de intereses no reguladas sería la mejor opción para atraer capitales y mejorar la economía del país. Sin embargo, no se pensó que en su economía interna no existía una adecuada regulación ni supervisión del sistema financiero. Además, el sistema de banda cambiaria fue adoptado por el Banco Central para regular la cotización del sucre con respecto al dólar, sin embargo para 1997 se empieza a observar un movimiento ascendente de la cotización del dólar en relación a la moneda nacional.

Los graves efectos del fenómeno de “El Niño” entre 1998 y 1999, la caída del precio del barril del petróleo (principal producto de exportación) y el riesgo país incrementándose, hizo que al país le resulte más difícil acceder a financiación externa.

No obstante, las razones de fondo de la crisis ecuatoriana son internas, generadas por una inestabilidad política que se inició con la expulsión de Abdalá Bucaram como presidente del país en febrero de 1997 y la llegada de Fabián Alarcón como presidente interino, el mismo que no tenía un rumbo trazado en la conducción económica del país, sumado a una corrupción galopante, relaciones conflictivas con el Perú y, por si fuera poco, un déficit fiscal insostenible.

Debido a que no se procuró una apropiada regulación ni supervisión al sistema financiero, esto dio lugar a que los dueños de los bancos soliciten créditos vinculados dando como garantía empresas que solo existían en el papel, lo que fue una práctica común en muchos bancos privados, y en la que las instituciones encargadas de ejercer el control no se dieron por enteradas o en todo caso no hicieron nada por evitarlo, lo que motivó que muchos bancos cerraran, provocando desconfianza en el sistema, masivos retiros de dinero y por consiguiente la quiebra de muchos bancos, como en un efecto dominó.

Las finanzas públicas arrojaban números en rojo. Si en 1997 el déficit fiscal fue del 2 % del Producto Interno Bruto (PIB) para 1998, este se ubicó en un 6 % del PIB, en tanto que el saldo en cuenta corriente con relación al PIB era del –4 % en 1997. Para el año siguiente estuvo en –12 %, lo que provocó no solo el deterioro general de las cuentas nacionales, sino también la incapacidad de cumplir con el servicio de la deuda externa, cayendo en moratoria y con ello la imposibilidad de acceder a financiamiento externo.

El proceso de dolarización fue parcialmente exitoso. Aunque con un alto grado de encarecimiento a la subsistencia de la población, ayudó a estabilizar y mejorar las condiciones macroeconómicas y la confianza en general de la población en su país y su economía. La dolarización le ha dado una ventaja a Ecuador: por un lado, al tener una moneda internacional, puede pagar sus importaciones sin necesidad de canjes costosos, pero eso no ha logrado detener el aumento del costo de vida y las dificultades para la llegada de las esperadas inversiones, así como la productividad entre otras naciones similares ha decrecido.

En contraparte, la estabilidad económica relativa estaba fortalecida por las remesas de los emigrantes ecuatorianos que fueron a Estados Unidos, España y a Italia principalmente y por el alto precio del petróleo en los años siguientes ya que el Ecuador basa su economía en los recursos naturales.

Proceso de dolarización

En el gobierno de Jamil Mahuad de 1999 se inició dicha dolarización. Una de las grandes polémicas al respecto no solo fue la pérdida de soberanía monetaria, sino el tipo de cambio bajo el que se la adoptó, a 25.000 sucres el dólar estadounidense. Sesuman a eso las acciones contraproducentes del Banco Central de Ecuador y del Servicio de Rentas Internas para poner trabas al proceso. Ello explica en gran parte —a pesar de la relativa estabilidad inflacionaria— el porqué del aumento de la migración ecuatoriana a otros países y el colapso de las clases medias de Ecuador, que perdieron sus ahorros.

Función del Banco Central Ecuatoriano a partir de la dolarización.

Antes de la vigencia de la dolarización en Ecuador (país que adoptó el dólar como medio de pago legal y obligatorio en 2000), una de las funciones del Banco Central del Ecuador (BCE) era el control del precio del dólar en el mercado, para lo cual compraba o vendía dólares para abaratar o encarecer al sucre (moneda legal y corriente antes de 1998), de acuerdo con las necesidades del país. Para poder realizar esta función, el BCE disponía de un monto de divisas llamadas Reserva Monetaria Internacional (RMI), que equivale a la Reserva Internacional antes definida. Sin embargo, a partir de la dolarización, el concepto de RMI se ha reemplazado por el de Reserva Internacional de Libre Disponibilidad (RILD), el cual, si bien es en esencia la misma RMI, ahora actúa como respaldo del total de las especies monetarias (monedas) emitidas por el BCE, así como de los depósitos que el sistema financiero público y privado mantienen en dicho Banco y son los recursos de los que puede disponer inmediata y libremente el Banco Central para cumplir con sus funciones. El saldo de esta nueva Reserva está constituido por el dinero extranjero (el dólar sigue siendo una moneda extranjera) que el BCE tiene en caja, los depósitos e inversiones que mantenga en instituciones financieras fuera del país, el oro mantenido por el mismo Banco fuera del país, los depósitos que Ecuador tiene en el Fondo Monetario Internacional por formar parte del mismo, créditos o deudas que el país tenga con los miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) por sus operaciones comerciales recíprocas.

Actualmente la RILD es uno de los indicadores más importantes de la estabilidad de la economía ecuatoriana y de la dolarización, puesto que muestra la liquidez y capacidad de afrontar situaciones de choque (bajos precios del petróleo, daños en la infraestructura de producción, por ejemplo) manteniendo el modelo económico.

El Salvador

El Salvador está oficialmente dolarizado desde el 1 de enero de 2001. Para el año 2000, el gran flujo de las remesas repercutía en la estabilidad macroeconómica. Las operaciones de mercado abierto trataban de mantener la inflación baja como se había mantenido durante los años 1990, sin embargo el exceso de liquidez por el exceso de divisas empujaba las tasas de interés hacia arriba. Estas medidas regulatorias representaban un costo financiero para el Banco Central de Reserva, lo que constituía una fuente adicional de desequilibrios fiscales de naturaleza monetaria, generando el gasto cuasifiscal. Se calculaba que estos costos cuasifiscales eran cercanos a 1 % del PIB a fines del 2000.4 A finales del 2000 el entonces presidente de El Salvador, Francisco Flores, anunció que a partir del 1 de enero del 2001 entraría en vigencia la Ley de Integración Monetaria,5 la cual planteaba, entre otras cosas, la libre circulación bimonetaria del colón salvadoreño y el dólar estadounidense, lo cual ocurrió unos cuantos meses. Tiempo después el país se dolarizó totalmente sacando, arbitrariamente, el colón de circulación y dejando únicamente el dólar como moneda de curso legal. Ya que el supuesto bimonetarismo de la ley nunca se dio porque de acuerdo al artículo 5 de la misma, el Banco Central de Reserva debía recolectar los colones disponibles. La
ley plantea:

• Fijar el precio de $1,00 = ₡8,75.5
• Declarar el dólar estadounidense como moneda oficial junto al colón.
• Los bancos comprarán y venderán dólares cuanto sea necesario.
• Las transacciones comerciales, las cuentas de los bancos y los precios de los productos pueden expresarse tanto en dólares como en colones.

Se han tenido ventajas como la supresión de las casas de cambio y otras figuras irregulares (especulativas) como el mercado negro. Del total de remesas una parte importante quedaba en mano de ese mercado. Otra ventaja fue la baja en tasas de interés pasivo, sobre todo a largo plazo como viviendas. Aunque la dolarización es una herramienta para atraer inversión extranjera, luego que del 2000 en adelante se vendieran todos los bancos locales a firmas extranjeras, no hay más pruebas que la inversión creciera.

Entre los aspectos negativos se menciona el retiro selectivo y secreto de fuertes depósitos bancarios en colones para comprar dólares baratos a la tasa de cambio anterior y luego depositarlos en los bancos ya en dólares, la dolarización de los fondos de pensiones a la nueva tasa con lo que hubo una disminución del valor cotizado por años por sus derechohabientes, la pérdida de soberanía monetaria y el costo de funcionamiento del banco central que ya no tenía las mismas facultades como entidad emisora de moneda. Al cumplirse 10 años de la dolarización, se plantea la baja productividad del país, imponiéndose las importaciones basadas en dólares de remesas, ante un sector exportador diezmado por la crisis global.

En 2009, el nuevo gobierno de Mauricio Funes dejó claro que no se contemplaba la vuelta a la moneda del colón. Sería como abrir la Caja de Pandora, algo que no estaba dispuesto a hacer.

Panamá

Panamá declaró como moneda oficial al dólar en 1904 como garantía económica para EE.UU. con motivo de la construcción del canal de Panamá y desde entonces el dólar ha coexistido con el balboa, su moneda, que tiene paridad absoluta con el dólar. Aunque el balboa es una de las dos monedas en curso legal de Panamá, no circulan billetes de balboa, solo monedas.

Bahamas
El dólar bahameño (en inglés: Bahamian dollar, o simplemente dollar) es la moneda oficial de las Islas Bahamas desde 1966, cuando sustituyó a la libra bahameña con un ratio de 1 dólar por cada 7 chelines, permitiendo así la paridad con el dólar estadounidense —paridad que se mantiene en la actualidad—, lo que explica la inusual existencia de la moneda de 15 centavos, ya que su valor equivalía aproximadamente al de un chelín. Normalmente se abrevia con $, o más comúnmente con B$ para diferenciarlo de las demás denominaciones en dólares de otros países. Está dividido en 100 centavos. El dólar bahameño es emitido por el Banco Central de las Bahamas; se divide en 100 centavos, y existen en circulación monedas de 1, 5, 10, 15, 25 y 50 cents y de 1, 2 y 5 dólares (aunque estas tres últimas raramente), además de billetes de ½, 1, 3, 5, 10, 20, 50 y 100 dólares.

DATO EXTRA: LEY DE CONVERTIBILIDAD ARGENTINA.

Un dato extra, la Ley de Convertibilidad Argentina, fue muy conocida pero pocos entendieron como fue su materialización. La Ley de Convertibilidad del Austral, Ley 23.928, fue decretada el 27 de marzo de 1991 por el Congreso de la República Argentina, durante el gobierno de Carlos Menem, bajo la iniciativa del entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo, y estuvo vigente durante casi 11 años hasta su derogación el 6 de enero de 2002. Establecía a partir del 1 de abril de 1991 una relación cambiaria fija entre la moneda nacional y la estadounidense, a razón de 1 dólar estadounidense por cada 10.000 australes o posteriormente un Peso convertible. Exigía la existencia de respaldo en reservas de la moneda circulante, por lo que se restringía la emisión monetaria al aumento del Tesoro Nacional. El período en que duró la ley de convertibilidad se llamó popularmente “el uno a uno”, en clara referencia a la igualdad del peso frente al dólar estadounidense.

El gobierno de Carlos Saúl Menem, llevó adelante desde 1990 un replanteo integral de la organización económica. Ella incluyó la apertura generalizada al comercio exterior y al movimiento de capitales, la desregulación económica, la privatización de empresas públicas, la reducción del Estado y la reorganización del sistema tributario.

La inflación en 1990 fue del 2314%. El nuevo régimen monetario logró estabilizar la economía tras la grave crisis hiperinflacionaria del gobierno de Alfonsín. A partir de abril de 1991, tras la aprobación de la Ley de Convertibilidad (ley N° 23.928), se estableció una paridad fija de 10.000 Australes por cada dólar y, a partir del 1 de enero de 1992, con el Peso convertible. El Banco Central se convirtió en una virtual Caja de conversión con la obligación de respaldar a cada peso en circulación de manera que cada peso en circulación pudiese ser canjeado por un dólar estadounidense. El plan produjo graves consecuencias en la industria argentina. La industria metalúrgica junto
con la textil y la del calzado fueron sectores muy castigados. Los segmentos de mano de obra intensiva son los primeros que sufrieron las consecuencias.

La apertura comercial de los años 1990, el atraso cambiario de la convertibilidad, el menguado poder de compra interno por la destrucción del empleo y los bajos salarios, entre los principales factores, causaron estragos en la mayoría de los sectores industriales en aquella etapa.
En el período 1991-2000 la política fiscal arrojó un déficit promedio anual de 4,1% del PBI, con un total acumulado de 108.634 millones de pesos/dólares. En su primera etapa 1991-1994, ya había crecido 120%, pasando de los 32 mil millones a 70 mil millones de pesos/dólares. El gasto creció, junto a una financiación del déficit en el exterior. Se adoptó una política de endeudamiento que llevó la deuda externa pública durante su gestión de 45 000 millones de dólares (en 1989) hasta 145 000 millones (en 2000).

Durante la vigencia de la Ley de Convertibilidad, debido al crecimiento exponencial de la deuda pública, el gasto público pasó de 46.351 millones de dólares en 1991 a 82.842 millones de dólares en 2001, un aumento del 79%, produciendo un constante y creciente déficit fiscal. En el caso específico de Argentina, la deuda pública externa pasó de $60.000 millones a $105.000 millones a pesar de que se vendieron la mayor parte de las empresas públicas. En mayo de 1991, a un mes de iniciado el plan, la pobreza en Buenos Aires y zonas aledañas (el conurbano bonaerense) era de 28,9%. Al terminar el régimen de convertibilidad, diez años después la cifra era del 35,4%.

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